
HACIA UNA ECONOMIA FORMAL
Por Juan Lazarte
Director Ejecutivo de PLACE
La reciente Cumbre del APEC adoptó la denominada Hoja de Ruta de Lima para promover la transición a la economía formal y global, en un loable afán por generar un modelo más formal que pueda posibilitar el crecimiento de las empresas, empleos dignos y seguros y una recaudación optima.
La Cámara de Comercio de Lima (CCL), a través de un estudio elaborado el año 2019 por Macroconsult, hace un análisis muy interesante acerca del impacto sobre todo de la informalidad laboral, en el marco de los diferentes regímenes tributarios existentes que no han podido alentar el empleo formal tanto por los beneficios para las empresas, así como en las expectativas de los trabajadores, que prefieren, muchas veces, un sistema salarial informal que uno formal.
La propuesta de la CCL es sumamente interesante y vigente en el contexto de una informalidad que se ha desbordado hasta situarse en un 71% de las empresas en el país. Sin embargo, aquí funciona el tradicional Pareto, porque esa masa informal representa el 20% aproximadamente del PBI.
Pero mas allá del análisis es necesario aportar a estas ideas con algunas otras recogidas de otros países en donde la formalidad, ,o voy a desglosar en los siguientes aspectos:
a) Adaptabilidad, que no es sino ver desde la butaca de los funcionarios púbicos a la informalidad y se le busca parametrar dentro de los estándares y su estructura mental. Entonces la pregunta es ¿se adaptan a nuestro modelo o nos adaptamos a ellos? Si queremos que ellos se adapten a nuestro modelo corremos el riesgo de generar mas informalidad. Lo contrario sería generar un esquema en donde ser informal no genera beneficios y más bien la informalidad puede imposibilitar el acceso a sistemas previsionales de la ONP, de Salud a través del SIS y ESSALUD, del sistema financiera de las cajas y cooperativas y una serie de condicionamientos que debería encaminar a que más gente quiera ser formal.
b) Evasión e impunidad, si queremos mejorar la presión tributaria habría que preguntarse ¿cuántos Chibolines más hay en el país? Se sorprenderán de la cifra de gente que tiene propiedades, vehículos y cuentas bancarias pero que no pagan un sol de impuestos. Hace algunos meses el diario el Comercio sacó un especial y detectó que unas pocas personas (oficiales y ex oficiales) vinculados a la PNP eran propietarios de un gran número de vehículos. Entonces la pregunta es: ¿pagan impuestos? Mas allá de indagar sobre el origen de esos fondos, para ciudadanos que no podrían tener tantas propiedades con sus sueldos. Pero este mismo fenómeno se produce con congresistas, profesionales, y los políticos que son los que han aumentado su riqueza de manera exponencial en los últimos años sin existir una relación directa entre su sueldo como político y su acumulación de riqueza.
Ese sentimiento de impunidad genera en el ciudadano formal una sensación de asimetría ante la ley o una ley de embudo, lo ancho y permitido para ellos y lo angosto para los pocos contribuyentes. Más aun cuando una percibe que: las multas no la pagan los informales, se protege a los infractores, se convalidan las fechorías de los que delinquen; porque evadir es un delito.
c) Empleo y seguridad, el diagnóstico de la CCL del año 2019 es muy bueno, pero habría que preguntarse ¿Qué pasaría si en vez de existir un salario mínimo vital mensual existiese un salario referencial horario? Este valor hora debería ser más alto en la sumatoria mensual que el SMV. A manera de ejemplo, si se fija un salario horario de S/12 a razón de 160 horas mensuales, el pago mensual seria S/1,920 pero al tratarse de un régimen especial solo estaría afecto a una retención del 3% para el SIS y 5% para la ONP y avanzar con el eslabonamiento planteado por la CCL. En buena cuenta por cada hora laborada se le retendría S/0.36 para salud y S/0.60 para pensiones. Este régimen debería ser un % del total de trabajadores en planilla, por un periodo determinado de tiempo, luego del cual pasarían al régimen general escalonado como lo plantea el estudio presentado por la CCL. Este salario además debería tener la característica de una especie de viático o fondo a rendir donde el trabajador para seguir siendo recontratado debería acreditar compras formales de por lo menos el 50% de su gasto. ¿Qué tiene que hacer el trabajador? Nada, solo pedir boletas de todos sus consumos lo cual se registra en el SIRE automáticamente para detectar a los contribuyentes en donde ha consumido o recibido un servicio.
Yo creo que debemos desmitificar el concepto de “sueldo mínimo” por cuanto esto en vez de alentar la formalidad, la desalienta, debido a que aquellas micro empresas, unipersonales o personas naturales con negocio propio que no pueden pagar S/1,130.00 y de pronto tienen S/500 u S/800, o cualquier sima por debajo de este umbral, tienen dos opciones: a) no contratar, o b) tener el “salario negro” (honorarios u otra modalidad). Y este “salario negro” le conviene a ambas partes, porque retener 10% por pensiones para alguien con “sueldo mínimo” puede representar algún componente vital de su canasta de consumo y para el empleador aportar el 9% para sistema de salud afecta su flujo de caja.
Me alineo en parte al estudio de Elmer Cuba a través de Macro Consult realizado para la CCL en el sentido del aporte escalonado, pero sobre un valor referencial horario.
d) Institucionalidad, hasta ahora las instancias públicas encargadas de la formalización (MINTRA, MEF, SUNAT, SUNARP) poco o nada han hecho para mejorar sus resultados. La SUNAT en su modelo reactivo y sancionador no ha sido capaz de ampliar la base tributaria y pasar a un modelo proactivo, asistidor y consejero buscando ayudar a los emprendedores y empresarios, mas que la sanción y la penalización de sus actividades. El Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo MINTRA, tampoco ha sido promotor del empleo formal, sino mas bien fiscalizador punitivo y hasta represor. La SUNARP no ha creado alertas para cruzarlas con la SUNAT y el MEF y detectar a los que poseen propiedades y no pagan nada o muy poco.
De cara a próximas elecciones hay que mirar con detenimiento cómo abordar esta situación. Tenemos un pais grande, rico y con futuro, pero tenemos que empezar a quitarle a grasa al estado, desburocratizarlo, achicarlo, porque los pocos que tributamos no podemos seguir pagando a: a) un congreso (ahora con Senado) que se ha convertido ya no en una banda criminal sino en una orquesta, por el número de sus integrantes, en donde para hacer felonías todos tocan la misma música; b) a un sistema judicial que se ha politizado y farandulizado; c) a una policía con muchas sospechas de corrupción desde sus niveles básicos. No más Superintendencias que hagan lo que los ineficientes de un Ministerio no pueden hacer. Los gobiernos regionales deben aprender a buscar su autosostenibilidad para no vivir siempre colgados del Gobierno Central, a ver su así dejan de satanizar (algunos) a la inversión privada.
En resumen: BASTA YA.
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